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Adel desafía al ayuntamiento por mantener su gorila de resina en casa

Adel es una mujer de 59 años que vive una curiosa historia de amor con una estatua de gorila de resina de 1,20 metros que compró en 2005. Este gorila fue un encanto para ella durante 15 años, hasta que en su mudanza reciente decidió venderlo. Sin embargo, arrepentida, contactó a la compradora y logró recuperarlo meses después. En diciembre de 2024, colocó nuevamente la estatua en la fachada de su casa, atornillada en un pedestal entre las ventanas del piso superior. La figura lleva un cartel con la frase "el que siembra, recoge", reflejo de su importancia sentimental. No obstante, el ayuntamiento le envió una queja formal solicitando que retirara la estructura, alegando que no podía estar erigida así en su propiedad. Adel, firme, respondió que el gorila es su mejor amigo y no piensa removerlo. La particularidad del caso también se pone en contexto con otro vecino que tiene una estatua igualmente excéntrica: un tiburón de 7,6 metros en el tejado. De esta forma, la disputa pone en evidencia la tensión entre expresión personal y normativas municipales en un vecindario con elementos tan llamativos.